Dolor en el codo: Epicondilitis

El codo es una de las zonas del cuerpo más usadas por las personas. Aunque no te des cuenta, es una zona que está involucrada en la mayoría de los movimientos que realizamos diariamente. Por esta razón es común que se lesione, especialmente si se realiza un tipo de deporte o actividad física que demanda con más frecuencia su acción.

¿Qué es?

La epicondilitis es un tipo de lesión de los tejidos blandos, producida por un daño físico que ocurre en un tiempo determinado y se caracteriza por el uso excesivo de las estructuras y tejidos implicados. Es decir: cuando se solicitan muchas repeticiones de los músculos relacionados con el codo producto de una actividad se originan micro traumas que al pasar del tiempo deterioran la estructura.

La epicondilitis es una tendinitis, es decir, una inflamación que se origina en los tendones del epicóndilo del codo. Esa inflamación genera mucho dolor en el codo, dolor que en ocasiones se irradia hacia zonas cercanas.

Causas de la epicondilitis

El epicóndilo es el sitio de inserción de una cantidad importante de músculos del antebrazo y de la muñeca y mano. Realizar una actividad que active esta musculatura, como en el caso del tenis al golpear la pelota con la raqueta, se genera un pequeño desgarro en los tendones de los músculos. Un pequeño desgarro no haría un daño significativo, pero múltiples microtraumatismos se suman y se traducen en una lesión mucho más grande y grave.

Síntomas de la epicondilitis

Los síntomas de la epicondilitis suelen ser:

  • Dolor en la zona lateral del codo.
  • Molestia o dolor para realizar movimientos con la mano o al cargar peso con las palmas de las manos hacia arriba.
  • Fuerte dolor al tacto de la piel de la zona del epicódilo.
  • Limitaciones para realizar múltiples actividades de la vida diaria.

Tratamiento en fisioterapia

Un tratamiento inicial para la epicondilitis debería de constar de:

  • La aplicación de frío en la zona del codo y corriente TENS para disminuir el dolor.
  • Masajes en la zona dolorosa.
  • Iniciar ejercicios de estiramiento de los músculos de brazo, antebrazo y mano.
  • El paciente debe reposar la articulación, es decir, abandonar por un tiempo la actividad física agresiva que haya generado este tipo de lesión.
  • Iniciar un programa de ejercicios para fortalecer la zona de codo y antebrazo, con la finalidad de generar más fuerza y estabilidad en el codo.

Cuando el tratamiento conservador (mencionado anteriormente) falla, el paciente también cuenta con la opción de optar por una cirugía en la zona. Raramente se toma esta decisión debido a que la mayoría de los pacientes mejoran con el tratamiento conservador de fisioterapia.

Este artículo pertenece a fisioterapia

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