Hacer correctamente un ejercicio no depende únicamente de que el movimiento “se vea bien”. Dos personas pueden realizar una sentadilla aparentemente similar y, sin embargo, utilizar sus músculos de manera diferente. Después de una lesión, durante una rehabilitación o al intentar mejorar el rendimiento deportivo, conocer cuándo y cuánto participa un músculo puede aportar información útil. La electromiografía de superficie permite analizar esa actividad mientras la persona se mueve.
¿Por qué a veces noto el ejercicio en el músculo equivocado?
Es una situación bastante habitual. Realizas una zancada para trabajar glúteos, pero terminas sintiendo principalmente el cuádriceps. O intentas activar determinados músculos durante una rehabilitación y tienes la sensación de que otra zona realiza casi todo el esfuerzo.
Esto no significa necesariamente que estés ejecutando mal el ejercicio.
El cuerpo dispone de diferentes estrategias para producir un mismo movimiento. La fuerza, la movilidad, el dolor, la técnica y los patrones aprendidos pueden modificar la participación de cada grupo muscular.
Por eso, en algunas rehabilitaciones no basta con observar únicamente la posición de rodillas, cadera o espalda. También puede ser interesante conocer cómo responde la musculatura durante el movimiento.
¿Qué es la electromiografía de superficie?
La electromiografía de superficie (EMG) registra señales asociadas a la actividad eléctrica de los músculos mediante pequeños sensores colocados sobre la piel.
A diferencia de una electromiografía con agujas utilizada con finalidad médica para estudiar determinados problemas neuromusculares, este tipo de valoración es no invasiva.
El paciente realiza un ejercicio o movimiento mientras los sensores registran información sobre la activación de los músculos seleccionados.
Sistemas como mDurance aplicado a la valoración muscular permiten utilizar estos datos en tiempo real durante determinados procesos de fisioterapia, entrenamiento o readaptación.
¿Qué información puede aportar durante un ejercicio?
Imaginemos una persona que está recuperándose de una lesión de rodilla y realiza una sentadilla. A simple vista el movimiento puede parecer correcto, pero interesa saber si ambas extremidades están participando de manera similar o si existe una estrategia compensatoria.
La electromiografía puede ayudar a estudiar la activación muscular durante ese ejercicio y comparar respuestas entre determinados músculos o tareas.
También puede utilizarse como biofeedback. Es decir, el paciente recibe información sobre su propia activación y puede intentar modificar el ejercicio mientras lo realiza.
Esto puede facilitar el aprendizaje motor, aunque los datos nunca deben interpretarse de forma aislada. Una mayor señal electromiográfica no significa automáticamente que el movimiento sea mejor ni que el músculo sea más fuerte.
¿Se puede mejorar la conciencia muscular en casa?
Sí. No hace falta disponer de tecnología para comenzar a prestar más atención a cómo nos movemos.
Un espejo puede utilizarse para observar una sentadilla lenta y comprobar si desplazamos excesivamente el peso hacia un lado. También podemos realizar movimientos sencillos con poca carga y concentrarnos en controlar cada fase.
Otra opción es comparar cómo sentimos un mismo ejercicio con cada extremidad, sin obsesionarnos con conseguir sensaciones exactamente iguales.
La conciencia corporal es útil, pero sentir mucho un músculo tampoco garantiza que esté trabajando de manera óptima. El objetivo final debe ser mejorar la función y la capacidad para realizar la tarea.
¿Cuándo puede resultar especialmente útil medir la actividad muscular?
Este tipo de valoración puede tener interés cuando existen dudas sobre la activación después de una lesión, diferencias entre ambos lados o dificultades para recuperar determinados patrones de movimiento.
En FisioClinics Palma puede integrarse esta información con la exploración física y el análisis del ejercicio para tomar decisiones sobre la progresión del tratamiento.
La tecnología no sustituye la valoración del fisioterapeuta. Su utilidad está precisamente en añadir información objetiva que pueda relacionarse con los síntomas, el movimiento y los objetivos del paciente.
Medir para entrenar con más información
No siempre podemos saber cómo está trabajando un músculo únicamente por lo que sentimos durante un ejercicio. La electromiografía de superficie ofrece una forma de observar parte de esa actividad y utilizarla como apoyo durante la rehabilitación o el entrenamiento.
Aun así, los números no son el objetivo final. Lo importante es que esa información ayude a elegir mejores ejercicios, progresar las cargas y recuperar movimientos útiles para la vida cotidiana o el deporte.





































